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LVCIVS CORNELIVS SVLLA
Dictador de Roma entre los años 82-79 a.C.

 

   
BASE DE UNA ESTATUA EN HONOR A LUCIO CORNELIO SILA
     

 

Aureo y denario de la misma serie acuñados por el procuestor de Sila Lucius Manlius L. f. Torcuatus en el año 82 a.C. para conmemorar el triunfo de Sila en Grecia.
GENS MANLIA
 
GENS MANLIA

 

— BREVE CRONOLOGÍA.

105 aC. Sila captura a Yugurta.
90-88 aC.
Guerra de los Aliados y Lex Varia de Maiestate. Sila vente a los aliados y les da la ciudadanía. Derrota de Mitrídates en Asia Menor. Sila se nombra cónsul. Motines de los partidarios de Mario. Sila deja Roma para regresar más tarde con sus tropas y proscribir a Mario.
87 aC. Sila marcha a Oriente. Proscripciones de sus partidarios.
86 aC. Sila recupera los territorios griegos. Muerte de Mario.
83 aC.
Sila regresa a Roma y asesina o destierra a los partidarios de Mario. Proscripciones.
82-81 aC.
Sila asume la dictadura. Reformas constitucionales. Lex Valeria de L.C. Sulla Dictatore. Lex Cornelia de Maiestate, reguladora del procedimiento penal en el crimen maiestatis.
79-78 aC. Abdicación inesperada y muerte de Sila.
70 aC. Abolición de la legislación silana.
ANÉCDOTAS
Sila obligó a Mario a venderle la villa que tenía en Baias, al precio de 75.000 sestercios. A continuación, Sila se la vendió a Lúculo por 2,5 millones de sestercios.
Nihil novum sub sole!

 

— UNOS APUNTES SOBRE LA VIDA DE SILA


Mientras al revolución se cebaba en el mismo corazón del Estado romano, Sila, en Grecia conducía sus tropas de victoria en victoria contra el rey del Ponto. El partido de Mario hizo que la asamblea del pueblo romano retirase el mando a Sila, le privase de todas sus dignidades y le declarase fuera de la ley, pero el general consideraba nulas o ilegales tales "decisiones populares". Fue arrasada su casa de Roma y se confiscó su propiedad en el campo; sin embargo, Sila continuó su campaña como si nada hubiera ocurrido. Destruia cuanto hallaba a su paso y sin piedad alguna hizo pasar la guerra sobre el suelo sagrado de la civilización.

Sila, mejor estratega, derrotó a las tropas de Mitridates y conquistó toda Grecia. Amenazó después con seguir hasta Asia, derrocar al Rey y castigarle; ello movió al despota Mitridates a mostrarse más prudente. Gran parte de Asia Menor se había sublevado ya contra él. Se decidió a negociar. En realidad, había tratado a los ciudadanos romanos en forma tan inhumana que no merecía perdón. Pero Sila no perdía de vista la situación en Roma. Sabía que debía regresar sin tardanza a la metrópoli y pensó que era preferible ofrecer condiciones aceptables al verdugo de su pueblo. Mitridates llegó a un acuerdo y se comprometió a ceder los territorios que se había anexionado antes de la guerra, a entregar la mayor parte de su flota y a pagar los gastos de la campaña.

Sila permaneció en Oriente hasta que el pago de reparaciones y el castigo de los secuaces de Mitridates responsables de las matanzas de romanos fueron cumplimentados. Después se embarcó con el grueso de sus tropas y desembarcó en Brundisium (la actual Brindisi), en la costa orientas de Italia, en el año 82 a.C. En Asia había dejado dos legiones a las órdenes de uno de sus mejores comandantes.