III PARTE

 

PRINCIPAL REPÚBLICA ALTO IMPERIO
I PARTE
II PARTE  

 

Después del breve repaso que hemos dado a algunas de las armas utilizadas por las tropas romanas y nativas en la península ibérica, en esta tercera parte, vamos a centrarnos en las armas que aparecen en la numismática ibérica., así como en otros símbolos que en primera instancia no están relacionados con el uso militar ofensivo y/o defensivo propiamente dicho.

Así pues, haremos mención numismática sobre la espada y puñal, la lanza, el pilum y el soliferrum, el casco y el escudo, la hoz de guerra o falx, el venablo, el bidente y el tridente, la doble hacha o bipennis y por último mencionaremos la presencia de símbolos como las insignias legionarias (signum) y la palma.

 

LA ESPADA Y EL PUÑAL

 


Sumando todos los hallazgos que se han producido hasta el momento en cuanto a moneda ibérica, encontramos sólo tres tipos de espadas y uno de puñal, bastante diferentes unos de otros.

 

La espada corta puede verse bien definida en los denarios de Bascunes, como el del ejemplo, y generalmente aparece bien recta en la mayor parte de los ejemplares hallados.

No obstante, en escasos cuños presenta una ligera curvatura que posiblemente sirve para adaptar la espada a la propia curvatura del flan monetal.

Un caso diferente es el de este denario de Bentian (ceca de situación desconocida, pero que posiblemente estuvo ubicada en el norte de Navarra), que como podemos observar en la forma de la espada curva, esta no obedece a la razón antes manifestada, aunque tampoco podemos afirmar que se trate de una espada tipo falcata, la cual tiene su inconfundible característica en su particular empuñadura, la cual, lógicamente, no podemos apreciar en las monedas.

 

En este orden de cosas, sólo podemos afirmar que se trata de una espada corta y ligeramente curvada de la cual no nos consta se hayan encontrado ni en las excavaciones arqueológicas, ni se da reseña en las fuentes literarias de la época.  En cuanto al armamento de las tribus del norte de la península no creemos que emplearan espadas tipo a la gala de La Téne, ni de tipo falcata, ni las de tipología antenada. Si nos limitamos a la espada aparecida en sus monedas, hallaremos sólo esta, incluso en las acuñaciones de bronce de las mismas cecas.

La espada falcata no aparece como elemento ofensivo del jinete íbero en ninguna moneda, si exceptuamos el caso dudoso aquí expuesto. Por otro lado, si que aparece esta arma en cuños donde sólo se muestra en forma individualizada.

Un ejemplo de ello lo tenemos en las monedas que acuñó Carisius en Emérita Augusta como legado pro-praetor del emperador Augusto. en el reverso que presentamos a continuación podemos observar una Victoria estante, mirando hacia la derecha, coronando un trofeo militar, sobre una pila de armas, entre las que se aprecian la falcata y el puñal celtibérico,  el  cual  sólo aparece   también   en  monedas  de  Emérita  y en  las emisiones de alguna ceca militar relacionada con Emérita o con las tropas allí estacionadas.


El tipo de puñal corto y ancho de estas emisiones, también aparece acompañado del soliferrrum y la falcata en emisiones de la misma ceca en bronce y también en emisiones realizadas por cecas militares en el norte de la península, ya que era moneda de uso cotidiano en las Legiones V y X, que fueron las que trabajaron en la fundación de colonia Emérita Augusta.

Los puñales de hoja triangular no aparecen en las  acuñaciones  ibéricas, ni  tampoco los de tipo antenado. Esto parece demostrar  que el típico  puñal ibérico  es  el  corto normal, con una hoja de unos 20 cm. de largo.

 

LANZA, PILUM Y SOLIFERRUM

 

Hay un problema que relaciona al pilum y a la lanza y es que en la mayoría de los casos, estas dos armas son muy difíciles de distinguir en las monedas. No así con el soliferrum que siempre aparece con unas características uniformes y bien diferenciadas. Aunque muchos parámetros hay que tener en cuenta al examinar una moneda, entre ellos el propio estado de conservación de la misma, aplicamos un criterio a la hora de distinguir el pilum de la lanza aplicando las descripciones que hasta nosotros han llegado de dichas armas. Entendemos pues que el pilum está dividido en tres partes iguales y que aparecen bien distinguibles en algunas acuñaciones: la punta férrea, el vástago férreo incrustado en la madera y el propio mástil de madera.

 

 

En este denario de Bolskan vemos como el arma se divide en tres partes claramente diferenciadas: la parte trasera acaba en un glóbulo y es más gruesa que la central, mientras que la punta es también más gruesa, mostrándonos así un jinete empuñando un pilum. Estas monedas, más que mostrar la forma en que los jinetes ibéricos lanzeaban, hacían de escaparate de las armas utilizadas por estas   tropas  auxiliares.   Como  en  las monedas acuñadas por Carisio en Emérita que muestran trofeos y diversas armas utilizadas por dichos auxiliares ibéricos de las legiones romanas.
Vemos en este denario de Turiasu que el jinete lleva en ristre una lanza. La podemos distinguir del pilum por su forma más gruesa y uniforme, mostrando también un glóbulo en su parte trasera. En cuanto a la cabeza, vemos que hay distinciones, ya que en esta lleva un casco de forma cónica con alas ensanchadas y aplastadas que recuerda a un petassos macedónico y que posiblemente fuera característico de estas tropas auxiliares, mientras que en las anteriores se luce la cabeza descubierta y un peinado de protección característico de los guerreros celtibéricos respectivamente.
En cuanto al soliferrum se trataba de un arma de tipo ofensivo parecida a una lanza, como podemos apreciar en los tipos monetarios como el ejemplo de la izquierda, el cual se trata de una emisión de la ceca de Emérita Augusta en la cual se aprecia claramente esta arma. También hay emisiones de Ikalgusken en las que aparece como única arma portada por el jinete, junto al escudo redondo. Pero centrándonos en la moneda de Emérita cuyo anverso es el busto de Augusto, podemos ver que se trata de un trofeo hecho con armas de los íberos, sin duda procedentes de las guerras cántabras relacionadas, como ya hemos dicho anteriormente, con la fundación de la propia ciudad. En ella podemos apreciar que el trofeo está compuesto por un conjunto  piramidal formado por  escudos  redondos  (caetras)  y
diversas armas entre las que destacan un par de soliferrum de aguda punta y de aproximadamente un metro y medio de longitud empuñados por la figura superior, la cual también sujeta una caetra . Nótese que el par soliferrum-caetra es indisoluble en todos los ejemplares numismáticos conocidos hasta la fecha, lo que demuestra que tanto el soliferrum como la caetra eran armas de uso común entre los guerreros íberos y que se utilizaban en conjunto.
CASCO Y ESCUDO
Podemos hacer una clasificación en cuanto a los tipos de casco que aparecen en la moneda hispano - romana. Estos serían de tres tipos bien determinados: Por una lado tenemos uno de tipo redondo, el cual carece de visera y terminado en glóbulo. Por otro lado tenemos el casco que ya hemos descrito más arriba: cónico de ancha visera, que como decíamos nos recuerda al petassos macedónico. Y por último las características particulares del tercero se encuentran en su larga cimera o penacho. Aparte de estos tipos también encontramos un casco con máscara y cimera en un denario de Emérita del cual no tenemos  imagen y que es de tipo galo aunque fuera usado por algunas de las tropas auxiliares en las legiones en Hispania.

 

 

 

 

Podemos ver en este denario de Sekobirikes al jinete portando el casco con cimera y largo penacho.

 

 

 

 

En este denario de Nertobis apreciamos el casco cónico con amplia visera.

 

 

 

Apreciamos aquí el casco redondo sin visera y terminado en glóbulo de un denario de Belikiom.

También hemos de hablar aquí de ciertos peinados usados por los guerreros íberos, pensados para un uso defensivo a manera de casco. El uso del pelo recogido en un moño de gruesas trenzas en la zona de la nuca, aparece en escasas monedas, pero es un hecho arqueológicamente demostrado por los diversos hallazgos efectuados hasta la fecha en pinturas y cerámica. Este peinado estaba pensado para amortiguar los golpes.

El escudo pequeño o caetra, es lo que a escudos se refiere, el que aparece con aplastante profusión en la moneda ibérica y tiene una gran expansión en talleres de variada localización en nuestra geografía, aunque la mayor parte de las monedas donde aparecen fueron acuñadas en la parte meridional de la Península.

Ponemos aquí unos ejemplos:

 

 

FALX Y VENABLO

 

La hoz de guerra o falx aparece escasamente en la moneda de bronce ibérica y no se conocen emisiones en plata en las que aparezca dicha arma. En las monedas de bronce donde aparece, se caracterizan por un arte muy bárbaro.

El uso del falx parece representativo de algunas tropas auxiliares, reclutadas en el Norte y pertenecientes a pueblos o tribus del valle alto del río Ebro. La tosquedad del arte en los anversos llega extremos limites en algunos talleres que acuñaron moneda en la que aparecía esta arma y situados en la misma región geográfica. Los cuños de más calidad los encontramos en Oilaunicos y Turiaso.

En cuanto al venablo se confunde con el soliferrum del cual ya hemos hablado. El venablo es un arma corta que puede llegar a confundirse con una palma, pero a diferencia de ésta, el venablo no se lleva sobre el hombro. Su forma es parecida a una palma, ya que va provista de barbas en sentido inclinado y su longitud debería estar muy cercana a los 75 centímetros y era empuñada tal como una espada. En su conjunto, esta arma arrojadiza se asemejaría a una banderilla de las que se usan actualmente en la lidia de los toros, poco mas o menos tendría la misma longitud y sus barbas debían ser metálicas, aunque el que no hayan aparecido podría conducirnos a pensar que las mismas podrían haber sido de un material perecedero, como la madera endurecida al fuego.

El único taller que utiliza esta clase de arma, como atributo del jinete del reverso, es el de Cueliocos. La semejanza del anverso de las acuñaciones de esta ceca con las de otras cecas de la misma zona geográfica que siempre utilizan en sus reversos armas de clase ofensiva y nunca palmas nos acercan a las conclusiones aquí expuestas.

 

 

BIDENTE Y TRIDENTE

 

Solamente en uno de los talleres más latinizados de la Bética hallamos ejemplares con representaciones de bidente y tridente, ya que de las dos maneras puede interpretarse. Por su anverso, la moneda es de época romana reciente, con cabeza galeada de Roma, o bien de un guerrero semejante y, por lo tanto, es muy dudoso que se trate de un arma ibérica, pareciendo más posible que sea simplemente armamento romano.

La pieza es la siguiente:

As de Ventipo (Casariche, Sevilla). El guerrero en pie, con casco de ancha visera y largo penacho al estilo romano, lleva un escudo oblongo y un largo vidente o tridente, que con la imagen que tenemos no se aprecia muy bien, que es de la misma altura que el guerrero y con gruesos ensanchamientos en el astil en forma de esferas o glóbulos. La mano del guerrero sujeta fuertemente el arma por debajo del segundo glóbulo que puede ser la sujeción del amentum (cinta de cuero para dar fuerza al lanzamiento) o simplemente pudiera ser un apoyo para que no resbale el arma en la mano del guerrero o también para poder darle más fuerza al lanzamiento.

 

 

 

BIPENNIS

 

No hay ninguna duda del uso extendido de esta arma ofensiva por las tribus íberas, y su identificación como tal doble hacha aparece confirmada por el denario de Augusto con la misma figuración. En este orden de cosas no es posible continuar confundiendolo con un martillo, como hacen algunos comentaristas del tema.

Aqui reproducimos dos ejemplares numismáticos con esta clase de arma. El primero, el denario de Augusto ya mencionado y el segundo un denario de Arsaos. En todas las acuñaciones de este taller aparece la doble hacha empuñada por la mano   derecha del jinete,  que lleva la cabeza descubierta

y el pelo en trenzas recogidas en moño, y sin otra clase de arma ya defensiva u ofensiva. El tamaño total del bipennis no debía superar los 30 o 40 centimetros y las dos hachas laterales están sumamente esquematizadas en los cuños de estas cecas, lo que ha hecho pensar a algunos comentaristas de que se trata de martillos o arpones.

La primera moneda, el denario de Emérita, no tiene las armas en él representadas a escala, lo que nos impide juzgar su tamaño original.

 

INSIGNIAS LEGIONARIAS

 

Describimos aqui las insignias legionarias aunque en verdad no sean armas. Y lo hacemos porque entendemos de sumo interés hacer un breve comentario sobre las mismas y su presencia en la moneda íbero-romana. Simplemente con el hecho de saber que gracias a estos simbolos podemos conocer qué legiones romanas permanecieron en nuestra Peninsula y desempeñaron un papel crucial en la fundación de varias colonias.

Por otro lado, la simbología numismática de las signa legionarias constituyen un documento gráfico de primer orden y de la mayor importancia para su estudio, ya que no debemos de olvidar que la moneda es una emisión oficial y, por ello, no caben fantasias ni tampoco imperfecciones, que puede haber en otros monumentos de supuesto valor arqueológico.

Las cecas que acuñaros motivos de este tipo fueron Cartago-Nova, Ilici, Emérita (en este caso son perfectamente legibles los numeros V y X de las dos legiones fundadoras), Caesar-Augusta ( aqui, en muchos de los cuños apreciamos los numeros IV, VI y X de las legiones fundadoras de Zaragoza), Colonia Patricia, Acci (con dudas sobre las legiones que la fundaron) e Itálica.

La forma más habitual de representación de las signa legionarias en estos cuños monetarios es por medio del águila central y dos signa manipulares a los lados. Pero hay escepciones en muchas cecas, desconociendose si tales nuevos agrupamientos tendrían una significación precisa, o bien son simples motivaciones del gusto de los oficiales del taller monetario. También se conoce el caso de un jinete, portador de un águila legionaria.

Como ejemplo de estas monedas de las cuales hablamos, seguidamente proponemos dos imagenes:

Denario de Augusto ceca de Colonia Patricia
Semis póstumo de Augusto 2ª emisión de Colonia Ilici

 

 

PALMA

 

Las monedas ibéricas cuyo reverso tiene al jinete con una palma apoyada en el hombro son las más abundantes de todo el Nordeste ibérico, ya que la mayor parte de las cecas de esta latitud lo acuñaron. No ocurre así en la Celtiberia y en el valle del Ebro más arriba de Celse. Si bien no hay duda de que no se trata de un arma, la abundancia de su acuñación nos impulsa a hacer un breve comentario sobre esta figuración.

Es muy difícil precisar de que tipo de palma se trata, ya que existe una gran variedad en tamaño y forma en los cuños monetarios, pero gracias a esa misma figuración numismática, la única fuente arqueológica que conocemos, el problema debe resumirse entre lo que es el palmito y el junco. Plantas muy numerosas en todo el Levante peninsular. No tenemos duda de que se trata de una especie Flabeliforme, pero con gruesas hojas a los lados, lo que parece coincidir con el junco en período de floración. El palmito (chamaerops humilis), como hemos dicho, también está muy presente, pero en regiones más meridionales, donde no aparecen tantas representaciones del jinete con palma.

La significación de este símbolo podría estar dirigida preferentemente a rememorar un victoria, o bien a una celebración de tipo religioso relacionada con el culto a Apolo, o también al culto del panteón local adaptado al panteón romano. Hay una diferencia significativa entre la palma sostenida por el jinete íbero y la palma que se acuña en monedas griegas y romanas. Un ejemplo lo tenemos en los denarios acuñados por la familia Minatia en Hispania, donde aparece Pompeyo Magno desembarcando de un buque con el tipo de palma romano, es decir, con hojas en todas su extensión, dando la mano a un personaje que es la alegoría de Hispania, en pie o arrodillada. La imagen muestra más bien a un Pompeyo conciliador que a un Pompeyo victorioso de una batalla. En cambio la palma que sostiene el jinete íbero tiene hojas sólo en su extremo superior, quedando un largo palo sin ellas. Estas palmas, con hojas en el extremo únicamente, eran muy utilizadas en las ceremonias de la lustratio (ceremonias dirigidas a la naturaleza, de tipo agrícola, que suponemos debieron ser asimiladas fácilmente por los pueblos íberos dada su propia tendencia religiosa hacia el culto a la naturaleza). Así podríamos añadir a la simbología de la palma motivaciones religiosas.

 
Denario de Seikasa
 
 

 


 

 

 

CONSULTAS

 

LAS ARMAS EN LA MONEDA IBERICA ..................................  (Antonio Manuel de Guadán). Editorial Cuadernos de Numismática.
DENARIOS Y QUINARIOS IBERICOS.......................................  (L. Villaronga). A.N.E.
DICCIONARIO DE CECAS Y PUEBLOS HISPÁNICOS..........  (Mª. Paz Garcia-Bellido y Cruces Blázquez). CSIC.

 

AGRADECIMIENTOS

 

TESORILLO www.tesorillo.com . Por algunas de las imagenes que ilustran este trabajo.

 

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