Agradezco a Marcos Darias Rey esta desinteresada colaboración que demuestra los amplios conocimientos que posee sobre este tema. Espero que no sea la última.

 

 

La Legión Monárquica

Antes de enrollarme con los entresijos de las primeras legiones de una pequeña ciudad a orillas del Tiber llamada Roma, tal vez sería adecuado definir el origen etimológico de la palabra "legión".
En latín se escribe como legio , y al parecer el término viene del vocablo legere (la leva) o del verbo lego (elegir), en el sentido de escoger a los reclutas.


La legión "Latina"

En los tiempos de Rómulo, la palabra legión y ejército eran sinónimas, o sea, la legión era la totalidad del ejército romano, la leva masiva en el que se encuadraban a todos los patricios capaces de portar armas.
Como en otras tantas ciudades-estado, en Roma ser ciudadano significaba estar obligado a defender por la armas la ciudad.

En principio, el ejército lo formaba el rey, su guardia personal y los miembros de los clanes que estaban incluidos en el censo. La unidad política básica de Roma era la gens, que proporcionaba según sus medios, un cierto número de hombres armados para el combate, a los que acompañaban, sirviendo de auxiliares, el resto de los miembros de cada gens como una verdadera turba.
La milicia realmente efectiva estaba entonces restringida a la clase aristocrática, lo cual reafirmó su predominio político, y la forma de combatir dependía más del valor y arrojo personal de cada individuo que de las tácticas que implicaban a grandes grupos de combatientes.
No es nada extraño que las leyendas de Roma recojan multitud de combates singulares que por estos tiempos decidían la suerte de las contiendas.


Poco a poco, y muy influenciados por sus vecinos de Etruria, la legión romana va adoptando el armamento y las tácticas hoplíticas, combatiendo entonces como una masiva muralla humana de lanzas y escudos en la que la disciplina y la cohesión toma el papel principal.
El aumento de la población romana también provoca que se sustituya el sistema de reclutamiento basado en las gens por el de las curias. Las curias tenían sus orígenes en las agrupaciones de caracter económico poseedoras de bienes inmuebles comunales, aunque también tenían su faceta religiosa y judicial.
Los habitantes de Roma se organizaron en treinta de estas curias, que a su vez se aglutinaron en las tres primeras tribus patricias (diez curias por tribu), llamadas Ramnes, Tities y Luceres. Así las curias fueron perdiendo su caracter primitivo y se fueron transformando en divisiones de índole territorial con la función de servir como base para la leva masiva.

En tiempos de guerra, cada curia debía aportar a su tribu cien infantes y diez jinetes, con lo que cada tribu constituía una fuerza de mil infantes y cien jinetes, mandados por un tribunus, que se sumaba a la legión romana monárquica. O sea, que el rey podía alinear en el campo de batalla una única legión de tres mil infantes y trescientos jinetes.
En cuanto al armamento de esta "legión latina", pues la arqueología nos susurra que, dando por sentado que era bastante heterogéneo, pues dependía de la riqueza personal de cada hombre, iban armados con escudos ovales o circulares y corseletes de cuero y pectorales de bronce que protegían los órganos vitales. También lucían yelmos cónicos igualmente de bronce y portaban espadas y lanzas muy similares a las empleadas en Grecia.Con la dominación etrusca se impusieron las tácticas de falanges formadas por hoplitas, hecho que también se reflejó en el armamento. Así se fue evolucionando hacia una "legión hoplítica" en la que los más pudientes vestían corazas que cubrían tanto el pecho y como la espalda (thorax), que solían ser de bronce, pero también de cuero o de lino reforzadas con placas metálicas.
Llevaban también varias tiras de cuero que colgaban desde la cintura y protegían los muslos. Las espinilleras, que protegían desde las rodillas hasta los tobillos y cascos con protección para la nariz y los carrillos, completaban la panoplia defensiva del guerrero hoplíco.

Marcos Darias Rey