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El ejército romano evolucionó mucho desde la época de la monarquía y el equipamiento de las tropas y su disposición táctica varió notablemente. Originariamente la legión de principios del siglo IV a.C. estaba formada por varias categorías de tropa, clasificadas según su equipamiento: hastati, príncipes, triarios, rorarii y accensi. El armamento no era uniforme, incluso dentro de las distintas categorías, pues, al tener que costearselo cada cual, dependía del poder adquisitivo del usuario y como el reclutamiento tenía una base tribal, seguramente ciertas legiones tuvieran sus efectivos mejor equipadas que otras, especialmente si eran veteranas y se beneficiaban del saqueo a los enemigos muertos.

Los hastati se disponían en primera línea y tras ellos los príncipes, ambos armados con casco, scutum, pilum y espada, luchando en formación abierta. Los príncipes eran la élite de la legión, formado por individuos jóvenes bien equipados, al contrario que los hastati que, aunque eran también de edad juvenil y luchaban de una forma semejante, no tenían un armamento defensivo tan pesado, por ello originalmente los hastati ocasionalmente se mezclaban con las levas y podía llegar a ejercer de infantería ligera, aparte de luchar como infantería pesada en formación abierta. Detrás, a cierta distancia, formaban los triarii, tras ellos los rorarii y por último los accensi, todos ellos armados con escudo y lanza, en formación cerrada de falange, pues la influencia griega en la organización militar romana era importante aun.

La unidad de la legión era la centuria, compuesta entonces por 30 hombres que formaban en cuadros de diez hombres de frente por tres de fondo. Dos centurias de unidades de la misma categoría formaban un manipulo, situándose una de las centurias detrás de la otra. Cada manípulo, al formar la línea de batalla, dejaba un espacio entre el manípulo consecutivo suficiente como para que la centuria situada detrás pudiera pasa a luchar en primera línea. De esta forma, se creaban unos "pasillos", dentro de la formación del ejército que permitían desplazar a las distintas unidades entre las diferentes líneas y a la vez posibilitaba a las unidades de refresco sustituir a las que combatían cuando estas comenzasen a fatigarse.

 

 

A partir del 340 a.C. la legión se reorganizó. Los rorarii y accensi pasaron a ser infantería ligera que luchaba como escaramuceadores en primera línea, por delante de los hastati, denominándose velites y los triarii siguieron en última línea, siendo un refuerzo formado por individuos de edad avanzada, aunque con armamento pesado. Entraban en combate como unidad de reserva en último recurso, cuando ya se habían extenuado las dos primeras líneas de batalla y la expresión "la lucha había llegado a los triarios" significaba una situación muy comprometida. En Cannas se les destina a proteger el campamento romano.

   
   
   
CÓNSUL LEGADO

 

Los hastati eran jóvenes portando scutum, dos pilum, gladius, casco de bronce y una placa metálica sujeta por correas al pecho. Los príncipes poseían un equipamiento semejante, aunque Polibio dice que todos ellos llevaban "coraza" y habla de la época de las Guerras Púnicas. Se refiere sin duda a cotas de mallas, sin embargo, es posible que algunas de estas corazas fueran petos rígidos de bronce o armaduras de lino de tipo helenístico, llamados linotórax. Los triarios se diferenciaban de estos últimos en que eran gente de edad avanzada (mas de 40 años) y continuaban usando lanza, en formaciones cerradas, en lugar de pilum. Por último, los velites iban armados con un escudo circular mas pequeño, denominado parma, una espada, jabalinas y se protegían con una piel de lobo y, ocasionalmente, con un casco de bronce.

   
   
   
TRIBUNO CENTURION

 

Las centurias de velites, hastatus y príncipes pasaron a tener 60 hombres, pudiendo formar en cuadros de 10 hombres de frente por 6 de fondo o, menos habitualmente, 12 hombres de frente por 5 de fondo. Por consiguiente, estos manípulos pasaron a ser de 120 hombres. Las legiones estaban formadas por 10 manípulos de velites, 10 de hastati y 10 de príncipes, por lo que contaban con 1200 hombres de cada una de estas categoría de tropa. Las centurias de triarios permanecieron con treinta hombres y como cada legión contaba con 10 manípulos de este tipo de tropa, en total había 600 triarios por legión. Era habitual que los velites combatieran en primera línea como escaramuceadores, pero que al iniciarse el choque frontal entre los ejércitos, se retirasen por los huecos que dejaban los hastatus y príncipes en su formación, hasta situarse en tercera línea junto con los triarios.

 
 
   
 
AQUILIFER SIGNIFER

 

 

Hacia el año 100 a.C., el cónsul Cayo Mario profesionaliza el ejército uniformando el tipo de tropa. Simplificando mucho, se podría decir que todos los legionarios pasaron a ser príncipes. A partir de entonces, hasta mediados del siglo I d.C., el legionario romano iba armado con cota de mallas, casco de bronce (tipo Italo-Corintio, Montefortino, Coolus...etc, dependiendo del periodo exacto), gladius hispaniense, pugio, dos pilum y el scutum céltico. Respecto a la organización táctica, esta varió notablemente. Las centurias pasaron a tener 80 hombres. Dos centurias formaban un manípulo de 160 hombres; tres manípulos, es decir, 480 hombres, formaban una cohorte. Diez cohortes formaban la legión, pero realmente esto era tan solo una unidad administrativa y a nivel táctico realmente un ejército se articulaba por cohortes, tal y como se desprende de las descripciones de César. Una legión contaría teóricamente con unos 4.800 hombres.

     
     
  LEGIONARIO  
CORNICEN MARCHANDO LEGIONARIO

 

Al desplegarse la legión en la batalla, Cada centuria solía formar un cuadro de 10 hombres de frente por 8 de fondo. Una centuria se colocaba tras la otra y formaba un manípulo, lo que creaba un cuadro de 10 hombres de frente por 16 de fondo. Vegecio y Polibio nos dicen que el espacio entre filas era de 3 pies y 4 pies entre columnas. Si tomamos como referencia que un hombre puede ocupar un espacio de dos pies de ancho por uno de fondo (el pie romano eran unos 30 centimetros), aproximadamente cada centuria podía ocupar un cuadro de 50 pies de frente por 40 de fondo, es decir, 15 metros por 12.

Los tres manípulos de una cohorte formaban juntos en línea, pero dejando una distancia entre si suficiente como para que la segunda centuria de cada manípulo pudiese ocupar el espacio entre las centurias situadas al frente. Por ello, esta formación de tres centurias de frente por dos de fondo ocuparía un espacio real de 75 metros de frente, pero teniendo que dejar un espacio de 15 metros con respecto a la cohorte situada a su izquierda, de forma que su centuria situada en segunda línea a la izquierda pudiera ocupar este espacio.


 

COHORTE

Las cohortes generalmente se disponían en tres líneas denominadas acies o al menos para César la formación en "triplex acies" es la habitual. En caso de que se contase con pocos efectivos también se podía formar en "acies duplex", de cara a poder mantener un mismo frente de batalla ante un enemigo numéricamente superior, evitando de esta forma ser rebasado por las alas y enbolsado Al estar formada una legión por 10 cohortes, el triplex acies obliga a que una línea tenga una cohorte mas que las otra dos, pero, tal y como hemos dicho, realmente la legión no tenía mucho significado de cara a la ubicación táctica de un ejército y un general podía disponer indistintamente de cohortes de distintas legiones de cara a formar la formación de batalla, aunque, eso sí, siempre procuraba que las cohortes de una misma legión estuvieran próximas unas a otras.

La reforma de Mario trajo como consecuencia que cada legión ya no disponía de velites para que hicieran las labores de reconocimiento y escaramuceo. Por tanto, obligaba a disponer de tropas auxiliares, formadas inicialmente por contingentes de tropa mercenaria o levas forzosas entre pueblos sometidos o tributarios. No obstante, Augusto (31 a.C. al 14 d.C.) profesionalizaría este tipo de tropas, confiriendo la ciudadanía tras el servicio. Generalmente a cada legión le eran asignados un número de cohortes auxiliares próximos a los 4.000 o 5.000 hombres.

UNA LEGIÓN: Cada rectangulo es un manipulo y cada tres manipulos forman una cohorte.

En la segunda mitad del siglo I d.C. la primera cohorte de cada legión se amplia, pasando a contar con cinco centurias dobles de 162 hombres cada una. Por ello, la primera cohorte, aquella que protegía el aquila, el estandarte de toda la legión, pasó a tener 810 hombres y la nueva legión unos teóricos 5.130 hombres. Por lo demás este cambio no tuvo una gran importancia y no supuso mas que un pequeño aumento en los efectivos totales de la legión.
En la imagen de la derecha podemos apreciar las partes de una coraza de legionario (loriga segmentata).

 

 

Bajo el gobierno de Diocleciano (284-305 d.C.), la legión se reorganizó nuevamente. De entrada, por primera vez en su historia, Roma divide a su ejército en dos tipos: las tropas de frontera (limitanei) y de campaña (comitatenses). Las primeras se disponían a lo largo del limes fronterizo y, pese a ser las herederas directas de las antiguas legiones, eran tropas poco profesionales, pues solían compaginar sus obligaciones militares con otras labores, tales como las agrícolas, de cara a poder conseguir su sustento económico. Eran poco mas que una milicia local, de carácter puramente defensivo.

Las tropas de campaña por contra formaban la élite del ejército. Numéricamente eran menos importantes que las de frontera, pero eran mas profesionales y mejor equipadas, contando además con una importante dotación de caballería. La guardia imperial o palatini eran los herederos directos de la ya disuelta guardia pretoriana y formaban la élite dentro de los comitatus o ejércitos de campaña, acantonados en determinados lugares de importancia estratégica.

Respecto a la organización de las nuevas legiones, esta varió notablemente. Ahora eran mucho mas numerosas, pero contaban con menos efectivos, entre 1000 y 1300 legionarios. Paradójicamente, no se sabe casi nada de la organización interna de estas legiones, pese a que uno de los tratados militares que nos han llegado a nuestros días, escrito por Vegecio, es del principios del siglo IV. En realidad Vegecio trata de ensalzar el ejército romano anterior a su época, mezclando indistintamente elementos de una y otra. De la articulación interna de las legiones desde las reformas de Diocleciano hasta la caída del Imperio romano de Occidente, solo sabemos que seguía dividiéndose en cohortes y centurias, aunque, lógicamente se debió variar su composición numérica.

Por otro lado, las tropas auxiliares de apoyo se denominaban auxilia y estaban formadas por unos 500 hombres. Tras concederse la ciudadanía a todos los habitantes del Imperio en el año 212 d.C., obviamente la distinción entre legiones, formadas por ciudadanos romanos (gentes romanizadas) y cohortes auxiliares, formados por habitantes del imperio que no poseían la ciudadanía, desaparece. Ahora las legiones podían estar formadas por elementos culturalmente mas dispares.

Aparte de esto, se confiaba la defensa del imperio a los ejércitos de los foederati, aquellos pueblos bárbaros a los que se permitía vivir dentro las fronteras del imperio, a cambio de prestar apoyo militar. A medida que el proceso de descomposición política y económica del imperio fue avanzando, cada vez se dependía mas de este tipo de tropas. Paralelamente a este proceso, se da el hecho de la paramilitarización de la sociedad: a medida que el estado disponía de menores recursos económicos para poder organizar de un ejército efectivo, los terratenientes locales comienzan a crear sus propias tropas personales, los llamados bucellarii.

Tras la división definitiva del Imperio Romano en el año 390, ambas nuevas entidades políticas recién surgidas sufrirán una suerte muy dispar. El Imperio Bizantino, compuesto por una sociedad eminentemente urbana y prospera, se muestra capaz de mantener un ejército profesional eficiente, lo cual permitió su supervivencia mil años mas. Por contra, el Imperio Romano de Occidente, compuesto por una sociedad rural en la cual tienen cada vez mas importancia la aristocracia local, cuyos intereses económicos y políticos cada vez tienen menos que ver con los de Rávena, se muestra incapaz de hacer lo mismo, dependiendo cada vez mas de los ejércitos de pueblos bárbaros foederati, los cuales finalmente acabarán mirando tan solo por sus propios intereses.

Armas en la moneda Hispano-romana