EL PRECIO DE UNA MUJER

En la Roma imperial, el papel de la mujer quedó “grabado” en monedas.


Que no se moleste ninguna mujer, pues en la construcción del titular no hemos querido buscar ni la polémica ni el menosprecio, simplemente hemos querido jugar con las palabras de un conocido escritor y abanderado intelectual que, en numerosas ocasiones, ha expresado su profundo sentimiento de que “una mujer nunca tiene precio, es un bien sin tasa mercantil”.

 

 


 

Si bien es cierto que, como condición humana, ni mujeres ni hombres pueden evaluarse como objetos comerciales, sí lo es que su imagen o representación figurada puede ser y es tasada en numerosas ocasiones. Y de ello vamos a tratar a continuación: del valor, del precio en el mercado que puede llegar a tener una augusta imagen femenina en una moneda.
En la Roma imperial, la moneda se convirtió en un instrumento publicitario a través del cual el emperador daba a conocer su persona y los miembros más significativos de su familia mediante los anversos, así como los actos más destacados de su reinado a través de las composiciones iconográficas de los reversos. Si el anverso representa el poder institucional, el reverso es empleado para la difusión de alguna idea más concreta, algún episodio interesante, sin importar el ámbito.
El primer hecho significativo que nos muestran las monedas es la presencia de personajes femeninos, que no gozaron de ningún poder constitucional legalmente reconocido. El emperador, haciendo uso de su monopolio de emisión y control, cede la iconografía de determinadas series a la difusión de los rasgos más significativos de algunas personas de la casa imperial. La importancia de la mujer en esta institución es evidente y en ese contexto debemos ubicar las series monetarias realizadas a su nombre. Emisiones que, por otro lado, realzan y revalorizan el papel de la mujer imperial en la sociedad romana.
El valor iconográfico de la moneda es evidente. Los anversos nos ofrecen una amplia galería de imágenes de las emperatrices y se convierte así en una magnífica fuente de conocimiento de su aspecto físico real, así como de su consideración en el Imperio. Al tiempo, los reversos permiten aportar una idea sobre el papel desempeñado por algunas mujeres en el devenir histórico imperial.
Ese valor iconográfico no cabe la menor duda de que pesa, y mucho, a la hora de precisar el precio actual de esas monedas acuñadas hace más de mil quinientos años. Nada mejor que su salida a puja en una subasta, termómetro infalible del estado anímico del mercado numismático, para conocer el baremo con el que se miden dichos valores monetarios. Por eso vamos a referirnos a una de las mejores subastas celebradas últimamente en Europa, concretamente en la ciudad suiza de Zurich, donde la prestigiosa firma Numismática Ars Classica realizó uno de los más imponentes remates de los últimos tiempos, con extraordinarios y millonarios lotes de monedas romanas de oro.
Muchos de esos lotes tuvieron como referencia la imagen de mujeres de las diferentes familias imperiales –esposas, madres, hermanas- de históricos emperadores, de las que tomaremos tan sólo cinco piezas como referencia.
Iniciamos el sucinto repaso con Julia Domna, esposa de Séptimo Severo, quien ordenó acuñar áureos alrededor del año 201 de nuestra Era, con la efigie de la emperatriz en el anverso y la de sus dos hijos, Caracalla y Geta, en el reverso; el precio de salida de esta moneda en la subasta de Numismática Ars Classica fue de 17.000 euros y el de remate 23.000. De esposa a madre, ya que Julia Mamea lo fue de Alejandro Severo, además de ser sobrina de la anterior. Como Augusta, reinó del año 222 al 235 y su efigie apareció en numerosas monedas de las que sobresale este áureo subastado en casi 33.000 euros. Otra esposa, la de Valentiniano III, aparece en un sólido bizantino con el nombre de Licinia Eudoxia, acuñado en el año 455, con una de las imágenes en anverso más memorables de la antigüedad. Salió a puja en cerca de 24.000 euros y se remató en 34.000. Por 37.000 euros fue adjudicado el áureo de Galeria Valeria acuñado en Cerdeña entre los años 307 a 308; esposa de Galerio Maximiano, en el reverso aparece la diosa Venus. Para finalizar, un extraordinariamente raro áureo de iconografía femenina que alcanzó las mayores cotas en la citada subasta helvética. Acuñado entre los años 117 a 118 d.C., estaba dedicado a Plotina, esposa del emperador de origen hispano Trajano, en cuyo reverso es acompañada por Matidia, sobrina del emperador, cuyas cenizas llevaría personalmente a Roma tras la muerte de éste. El precio de salida de esta pieza, clasificada como Flor de Cuño, fue de 51.000 euros subiendo las pujas hasta la mareante cifra de 82.000 euros. ¿Tienen o no precio las mujeres? Alto, muy alto...





Fuente: Coleccionismo & Inversión
Publicado en: 2003-07-01